Cómo contar la historia de los plásticos

La percepción general que existe de los plásticos es la fuente de varios de los retos que enfrenta la industria. Michael Taylor, de la SPI, da algunas pautas para que los industriales del plástico aborden de manera positiva los problemas de imagen asociados con los productos que fabrican.


Temas relacionados:

Desde una perspectiva científica y financiera, los plásticos tienen características incomparables para múltiples aplicaciones en términos de facilidad de procesamiento, resistencia, bajo peso, durabilidad, libertad de diseño y costo eficiencia, con respecto a materiales tradicionales. De hecho, nuevos desarrollos tecnológicos les han conferido nuevas cualidades para llevarlos a ser parte del estado del arte en las industrias médica, automotriz, de envases y embalajes, de la construcción, de la agricultura, de los productos de consumo y de casi cualquier sector que los utilice.

Sin embargo, ante la opinión pública general, esas ventajas se ocultan bajo la sombra de los problemas de imagen asociados con la palabra ‘plástico’. Así es como desde un asunto de percepción surgen varios de los retos que enfrenta la industria: desestimación su uso por contenidos químicos, prohibiciones a las bolsas e impuestos para empaques, por mencionar algunos.

Es totalmente cierto que, como industria, existen desafíos importantes en cuanto a responsabilidad extendida al productor, así como también que con el conocimiento técnico y científico existe la evidencia para responder con argumentos a las percepciones que se basan en desinformaciones, mitos y temores.

¿Están los industriales del plástico comprometidos con la defensa de su sector?

¿Saben cómo manejar una conversación sobre desechos marinos, reciclaje y sustentabilidad? 

La Asociación de la Industria Plástica de Estados Unidos (SPI, sigla en inglés), fundada en 1937, ha sido líder en las Américas y en todo el mundo en la defensa del sector. Michael Taylor, vicepresidente de asuntos internacionales y relaciones comerciales, habló con Plastics Technology México sobre algunas pautas que los industriales del plástico pueden seguir para abordar de manera positiva los problemas de imagen asociados con los productos que fabrican.

Taylor es vocero de la asociación ante entidades gubernamentales, ONGs y otras organizaciones sobre temas de comercio global, sustentabilidad a nivel corporativo y asuntos regulatorios. Es promotor mundial del programa Operation Clean Sweep (Cero pellets), iniciativa ambiental de la SPI para manejar el tema de los desechos marinos. Viaja por todo el mundo creando relaciones con organizaciones afines y da pláticas sobre temas económicos, comerciales y de educación. Justamente, lo vimos en la pasada feria Plastimagen México 2016, donde nos concedió esta entrevista.   

 

PT-México: ¿Cuáles son los principales retos que enfrenta la industria plástica en términos de imagen?

Michael Taylor: Honestamente, creo que casi todos los problemas y los retos que enfrentan los plásticos hoy en día tienen que ver con la imagen. La percepción es que los plásticos son el problema y no la solución. Hay muchos mitos, miedos, falsas afirmaciones y preocupaciones. Sin embargo, muchos de estos argumentos son emocionales, y poco relacionados con el conocimiento científico. Desafortunadamente, los plásticos están en la mira y hay iniciativas para desestimular su uso, como por ejemplo prohibir las bolsas plásticas.


¿Qué aplicaciones o materiales están bajo presión?

Como yo describo esta situación es relacionándola con una estufa. Es como si todos nuestros materiales estuvieran cada uno en un quemador. En cada país, dependiendo de las circunstancias particulares, el calor aumenta en el quemador en el que está un material específicamente. Por ejemplo, el PET está siendo atacado en India, donde están tratando de prohibirlo. Alguien que está en otro país podría pensar por qué el PET si es un material que ha demostrado beneficios por tanto tiempo. Sin embargo, en India esa es la situación.

Otro ejemplo es Malasia con el poliestireno. La razón por la que el poliestireno está siendo atacado es porque la gente cree que el poliestireno no se puede reciclar. Sin embargo, todo es relativo y en cualquier momento, cualquier material podría ser el blanco de los ataques.
 

¿Qué consejos podría darle a la industria mexicana para abordar los temas relacionados con la imagen de los plásticos?

Una de las razones por las que estoy en México es para apoyar a ANIPAC en sus metas como asociación. Siempre tratamos de ayudar a las asociaciones de plásticos alrededor del mundo, particularmente en el área de defensa y promoción, porque las asociaciones son las que respaldan a la industria. Les digo a los industriales, que si les interesa la industria y quieren continuar en el negocio por los próximos diez o veinte años, deben apoyar a su asociación local. Únanse a ANIPAC, comprométanse con sus iniciativas de educar y trabajen juntos.
 

A comienzos del año, los medios y las redes sociales hicieron gran despliegue de la noticia sobre la contaminación de los océanos por causa del plástico. ¿Qué posición debería tomar la industria cuando esto sucede?

Es importante para la industria aceptar que hay un problema con los desechos marinos. Muchas veces se quiere descalificar un tema o ignorarlo, pero ese no es el manejo. La industria necesita abordar estos asuntos de forma positiva y vincularse en la conversación de temas como basura cero (zero waste) o sustentabilidad, y hacer algo con respecto a los desechos marinos.

Por ejemplo en SPI tenemos un programa llamado Operation Clean Sweep para evitar la fuga de pellets fuera de las plantas de procesamiento, y que no terminen en el océano. Gracias a este programa una ONG aseguró que se había logrado una reducción de 80% de los pellets que llegan al océano. Entonces, hay que analizar la situación y entender por qué, en primer lugar, los pellets llegan al océano. Particularmente no creo que sea por una práctica de negocio, porque para un industrial eso sería una pérdida de materiales que cuestan dinero. El asunto se trata de comportamiento humano. Aún así, la industria debe hacer todo lo que esté a su alcance para tratar el problema y trabajar de manera cooperativa por ser parte de la solución.  
 

Cuando se tienen este tipo de iniciativas, ¿cómo se puede atraer una cobertura mediática positiva?

En estos casos lo que hacemos es llamar la atención sobre lo que estamos haciendo y sobre el trabajo cooperativo que estamos realizando. Siempre estamos abiertos a platicar con las ONGs sobre temas como sustentabilidad o reciclaje, y aprovechamos cada oportunidad para educar sobre lo que realmente son los plásticos y sobre los beneficios que traen.

Otro forma es trabajar de manera conjunta y colaborativa con las ONGs en temas de interés común. Hay mucho que se puede hacer al respecto para comunicar los programas en los que está involucrada la industria.

Con Clean Sweep Operation, por ejemplo, hemos logrado que 22 asociaciones en todo el mundo se sumen al programa, y cada vez que una nueva asociación firma hacemos un gran despliegue mediático, y vinculamos a miembros del gobierno. En mayo pasado, luego de tres años de intentarlo, conseguimos que la asociación china de transformadores de plástico se uniera. Eso fue un gran logro y una gran noticia.
 

¿Cómo se puede lograr una comunicación efectiva?

Un recurso muy importante es la narración de historias. Es decir, contar historias que ilustren estos esfuerzos. El ciudadano promedio tiene fobia a los químicos. Así es que cuando escuchan el nombre de un químico se disparan sus miedos y los asocian de inmediato con algo negativo, y hasta venenoso.

Así mismo, el ciudadano promedio no asocia a los plásticos con los beneficios que pueden ofrecerle en términos de cuidado médico, comodidad o seguridad. En el caso de la aspirina, la mayoría de la gente no piensa en el nombre químico del compuesto sino que lo asocia con el manejo del dolor, y eso tiene una connotación positiva. De esta manera, todo lo que podamos hacer para comunicar qué son realmente los plásticos y de qué manera traen beneficios en la vida cotidiana, puede ayudar.

Tenemos que comunicar, por ejemplo, qué pasaría si elimináramos el plástico en aplicaciones como las bolsas para medicamentos intravenosos o para sangre. Hay que decirles que en ese caso las donaciones de sangre no tendrían una vida muy extensa, y eso podría significar que un familiar querido tendría menos posibilidades de acceder a una transfusión en caso de necesitarla. Ese es solo un aspecto con el que se puede crear un vínculo, una conexión.
 

¿Alguna historia?

Durante una plática en Viena (Austria), había un ingeniero químico que acababa de ser papá, y nos contó cómo en su propia casa había tenido una gran discusión alrededor del BPA en los biberones. Él había venido trabajando en proyectos con BPA casi por toda su carrera profesional, y su esposa no quería tener nada de BPA para el bebé. Así es que él pensó: si no puedo ganar esta discusión en mi propia casa, entonces qué estoy haciendo en mi vida profesional.

Esa se convirtió en una historia muy representativa durante el evento. Nuestra industria no siempre hace un buen trabajo contando historias, y este es un ejemplo de cómo la emotividad genera un impacto.

En todas las presentaciones que hago sobre los retos y oportunidades de la industria plástica alrededor del mundo, uno de los principales retos que siempre menciono es el tema de la imagen, y como una forma de manejar este problema, siempre hago un llamado hacia la acción. Les digo a los industriales: ustedes creen en sus productos y han estado en la industria por mucho tiempo. Así es que ustedes y todos los empleados de su empresa podrían ser embajadores de la industria. Todos los que estamos en esta industria deberíamos salir y contar qué hacemos y por qué lo hacemos bien. Todos tenemos que ser la voz del plástico.
 

¿Cómo darle una nueva mirada a situaciones o afirmaciones ya establecidas?

En una conferencia de seguridad alimentaria en Manila (Filipinas) hubo una pregunta sobre cuál es el desperdicio en plásticos. La respuesta fue que esa era una pregunta errada, porque los plásticos nunca deberían terminar en un relleno sanitario. Todos los materiales pueden ser reciclados determinado número de veces, pero al final de su vida útil jamás deberían terminar en un relleno sanitario porque estarías desperdiciando energía.

Para el caso de los plásticos en la industria del empaque hay que destacar todas las eficiencias que proveen. En Estados Unidos, se hizo un cálculo de qué pasaría si sustituyéramos todos los empaques plásticos con otros materiales. El resultado fue que tendríamos 50 millones más de toneladas de materiales de empaque, que requerirían 80% más energía en su fabricación y generarían 130% más emisiones de gases con efecto invernadero. Estas son cifras reales que la mayoría de la gente desconoce.
 

¿Cómo se ha vinculado la SPI con este tipo de propuestas?

Me gusta pensar que todos en la SPI estamos comprometidos con educar acerca de los beneficios de los plásticos y entendemos la importancia de educar. En medio de la gran desinformación que existe y de los mitos, la educación es el inicio de una conversación.

Realmente creemos que los plásticos son una opción ambientalmente viable. Así es que tratamos de promover eso todo el tiempo.

 

Contenido relacionado

Desarrollan en la UNAM enzima que degrada PET en quince días

Investigadores de la UNAM trabajan en una enzima capaz de degradar el PET. A diferencia de cualquier proceso de reutilización, con esta invención se trabaja a temperatura ambiente, lo que reduce el gasto energético, y se logra la obtención de monómeros, es decir cada uno de los eslabones de la cadena de polímero, para hacer un ciclo y volver a utilizarlo.