Envase y embalajes: un mercado saludable y próspero para los plásticos

Hiram Cruz Cortés, director general de la Asociación Mexicana de Envase y Embalaje (AMEE) habla acerca del crecimiento del sector del envase y embalaje, y del impacto que está teniendo el plástico en esta industria.


El plástico continúa avanzando en su cruzada por ocupar nichos clave de la industria mexicana del envase y el embalaje, gracias a su utilización en mercados jóvenes y a la innovación constante. En la actualidad, los envases plásticos representan el 30% del valor del mercado de envases y embalajes en la República Mexicana, con lo cual ocupan el segundo lugar, solo superados por los de papel y cartón.

Plastics Technology México conversó con Hiram Cruz Cortés, director general de la Asociación Mexicana de Envase y Embalaje (AMEE), acerca del sector del envase y embalaje, sus resultados y crecimiento, las principales tendencias y el impacto que está teniendo el plástico en esta industria. 

En general, la industria de envases y embalajes constituye un sector saludable y sólido, con un valor económico que supera los 18,000 millones de dólares. “Atendemos a todos los sectores manufactureros, como alimentos y bebidas, productos de cuidado personal, medicamentos, cosméticos y todas las gamas de manufacturas que requieren soluciones de envase y embalaje, como productos de limpieza del hogar, aceites y lubricantes automotrices, por ejemplo”, dice el director general de la AMEE.

Cada vez más empresas se enfocan en usar envases como herramienta de ventas, gracias a lo cual el sector está teniendo un crecimiento sostenido que está superando las expectativas. De hecho, el avance que está teniendo el sector se refleja en la generación de trabajos a través de todos los procesos de manufactura y transformación, para los cuales emplea de manera directa a 70.000 personas y de manera indirecta a 350.000. 

“Si lo vemos desde el punto de vista económico y de la importancia que tiene este sector dentro del desarrollo económico de nuestro país, nos damos cuenta de que representó alrededor del 1.7 % del PIB durante 2015, con un crecimiento del 5.1% con respecto al 2014. Si lo comparamos con el ritmo de crecimiento de la economía mexicana, que creció 2.5% en 2015, este sector está creciendo el doble”, comenta. 

Para el ejecutivo, uno de los grandes valores agregados que encuentran las organizaciones a través del envase está en la manera como pueden diferenciar sus ofertas en mercados cada vez más competidos. 

“Existen productos que se envasaban tradicionalmente en ciertos materiales pero que ahora comienzan a usar nuevas alternativas. Por ejemplo, las conservas alimenticias que usaban hojalata ahora utilizan envases asépticos de cartón o envases retortables de plástico. Esto es precisamente gracias a la innovación constante, al desarrollo y al cambio de los requerimientos del consumidor. Hemos visto que es más exigente, analítico y selectivo”, dice.  


El plástico crece

La aplicación y uso de plástico en envases está creciendo en la industria de envase y embalaje en el país, aunque sigue siendo una utilización relativamente nueva al compararse con el vidrio, el cartón o la hojalata. “Es un mercado joven. Hace varios años, nadie se imaginaba tomar agua en un envase de plástico. Surgió una convergencia de satisfacer una nueva necesidad del consumidor con un nuevo material, como el PET”, dice Cruz.

Por lo pronto, los plásticos tienen grandes oportunidades dentro de los mercados atendidos por la industria del envase y del embalaje. Por ejemplo, muestran el mayor crecimiento en alimentos y bebidas, que representa el 50% del sector. 

Otras industrias donde los plásticos tienen gran importancia son la de cuidado personal (maquillajes, champús, cremas), farmacéuticos y de limpieza para el hogar, a través de envases de plástico rígido para limpiadores y envases flexibles, como sucede con los detergentes que se empacan en bolsas. 

Una nueva oportunidad para los plásticos puede ser el desarrollo de envases y embalajes adecuados para la protección de productos metalmecánicos, así como de industrias manufactureras que no ponían mucha atención en sus soluciones de envase o embalaje. Por ejemplo, en la industria automotriz, el tema de las autopartes, ofrece un nicho poco explorado y altamente dinámico. 

Entre las grandes tendencias en la utilización de plástico en envases están el desarrollo de envases retortables, así como el uso de materiales capaces de resistir temperaturas de entre 100 y 120 grados o más durante largos periodos de tiempo. “Otro aspecto importante es la aplicación de la nanotecnología que, a través del desarrollo de nuevos materiales o con los mismos materiales más enfocados en nanotecnología, vendrán nuevas propuestas. Estamos hablando de algunos films que tienen características de microperforaciones”, comenta.

Ahora bien, el ejecutivo resalta que el principal reto que tiene el plástico para consolidar su presencia está en nuevas regulaciones e impuestos que podrían desestimular su uso. Por ejemplo, ahora existe una iniciativa para tasar el uso de envases de PET. La asociación, junto con otros organismos, trabaja para mostrar a los legisladores aspectos que no habían contemplado y que permiten comprobar las ventajas ambientales que pueden ofrecer los materiales plásticos.

Un futuro sustentable

Desde el punto de vista del reciclaje, todos los envases son reciclables: el vidrio, el metal, el papel y el cartón son reciclables desde su origen. El plástico también se ha adecuado a este compromiso con el medio ambiente. “Esto va todavía más allá del reciclaje, sino de entender cuál es el impacto ambiental. La sustentabilidad más que una tendencia es una realidad”, dice .

Para Hiram Cruz, en el país partimos de tres elementos importantes que deben conjugarse para ser sustentables: proteger al ambiente, tener desarrollos económicamente viables y ayudar a la sociedad. “Hoy es importante el impacto ambiental que estamos generando y cómo puede ser controlado. Ahí es cuando entra en juego el análisis de ciclo de vida. Desde la obtención de la materia prima hasta el manejo post-consumo para lograr un círculo virtuoso”.

Ese análisis de ciclo de vida ayuda a conocer cuál es el impacto ambiental, para realizar cambios en los hábitos de compra, en los hábitos de consumo y en los sistemas de distribución, que sean necesarios.

Otro desafío medioambiental está en la percepción que tienen los consumidores de los residuos de envases. En México se producen 10.8 millones de toneladas de residuos de envases al año. “Aquí el reto es generar conciencia de que el residuo del envase puede tener otro uso. Un punto importante es el manejo post-consumo. Que el consumidor deposite el envase en la basura, porque ya luego viene la clasificación y el reciclaje”, concluye.

La industria de envase y embalaje siempre se ha caracterizado por ser muy dinámica y avanzar de la mano con los gustos y expectativas de los consumidores. Ahora, con la utilización de nuevos componentes, las empresas seguirán encontrando nuevas formas para diferenciarse y el sector tendrá nuevos argumentos para mantener su crecimiento. ​

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