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01/03/2020 | 4 MINUTOS DE LECTURA

Ante las presiones medioambientales para los empaques plásticos, la respuesta está en la innovación

Título original 'Ante las presiones, la respuesta está en la innovación'
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Adriana Rueda es R&D mánager de COEXPAN. Desde este rol, su objetivo es impulsar los cambios y explorar alternativas para crear una nueva generación de empaques que contribuyan a la reducción de residuos plásticos después de su consumo, pero que a la vez garanticen la protección de los alimentos.

Adriana Rueda, R&D mánager de Coexpan para la región América.

Adriana Rueda, R&D mánager de Coexpan para la región América.

Con formación en diseño, Adriana Rueda inició su carrera en la industria del packaging desde la parte gráfica y de imagen. Sin embargo, pronto se interesó por los procesos y el desempeño de los materiales. Así, gracias a una nutrida experiencia en empresas de clase mundial y a estudios complementarios, se perfiló más hacia la ingeniería de empaques, y posteriormente hacia la innovación y el desarrollo.

Sus primeros pasos los dio en la industria farmacéutica, donde gracias a los amplios presupuestos que se manejan para los empaques en este mercado, pudo conocer diversas tecnologías y entrenar su sensibilidad hacia una búsqueda constante de la innovación. Luego, al pasar a compañías de alimentos tuvo que hacer gala de su creatividad para lograr la protección del producto y resultados impactantes en anaquel con presupuestos más ajustados.

Ahora, el reto que enfrenta va más allá: con la presión que recae sobre los materiales plásticos, su labor es explorar alternativas que permitan elevar el perfil ambiental de los empaques, mientras continúan cumpliendo con todas las demás funciones de protección del producto, conveniencia para el consumidor e imagen en el punto de venta, entre otras.

“Fue muy bueno para mí iniciar en empaques farmacéuticos por la rigurosidad que se requiere en regulaciones y en el trabajo mismo de la planta. Además de una mayor disponibilidad de presupuestos. Luego, cambiar a la industria de alimentos fue un giro drástico en este sentido, porque el presupuesto es un gran reto. Yo estaba en botanas, donde el empaque debía corresponder al 1% del valor del producto, pero se tenía que lograr diferenciación en el anaquel porque de eso depende la decisión de compra, que la bolsa protegiera el producto y que además tuviera una rigidez suficiente para permanecer parada en el punto de venta. Un jefe en farma nos decía que teníamos que cuidar el empaque porque no estábamos empacando chicles. Cuando pasé a alimentos, yo le hablaba y le decía: no tienes idea de lo difícil que es empacar chicles”, comentó entre risas.

Ha trabajado en innovación y desarrollo para importantes compañías de packaging de clase mundial. En su currículum tiene registrado el paso por empresas dueñas de marca como Merck, Pfizer, Bimbo, SC Johnson y Groupe Rocher. Ahora, en COEXPAN, ve los retos desde otro eslabón de la cadena, con la conversión de envases, y ante la necesidad de alinear sus procesos a los requerimientos de los dueños de marca, que en años recientes están pidiendo a sus proveedores soluciones de empaque circulares, que faciliten su reciclabilidad y con altos porcentajes de contenido reciclado posconsumo, así como biobasados y/o compotables.

Todo lo que hacemos en COEXPAN es packaging rígido, principalmente lámina para envases alimentarios termoformados. Son materiales que se emplean para el empaque de yogurt, quesos, alimentos frescos, comida preparada, congelados, cápsulas de café, etc. Estos productos requieren altas propiedades de barrera para preservar y proteger los alimentos. Somos de los pocos fabricantes de láminas barrera con la tecnología de extrusión necesaria para hacer una lámina hasta de 7 capas. Esto nos da un panorama muy amplio de aplicaciones”.

En la cruzada por la mayor sustentabilidad de los empaques plásticos, la empresa está orientando sus esfuerzos hacia tres ejes principalmente. El primero de ellos es la circularidad, mediante nuevos procesos y mecanismos de reciclado (mecánico y químico). En este sentido también se encuentran nuevos materiales con mayor reciclabilidad y contenido reciclado. Un ejemplo es COREPET, un desarrollo nuevo para la industria de yogurt, en la que están trabajando.

Una segunda línea se refiere a los materiales biobasados, con soluciones compostables y biodegradables. Así mismo está el enfoque en barreras, cuyo objetivo es mayor preservación del alimento, que también se traduce en una reducción del impacto medioambiental (agua, energía y emisiones).

“El mercado cambia muy rápido, y los usuarios finales se han vuelto cada vez más exigentes. Hay que estar a la vanguardia siempre, y adaptarse al cambio para sacar las cosas en tiempo y en forma, pero revisando lo necesario antes de llegar a la solución adecuada. Son muchas las consideraciones, y la protección del producto es fundamental”.

En el caso de los reciclados hay un reto en el abastecimiento, pues las tasas de recuperación aún son bajas.

“El reto más grande no está en nosotros como convertidores, sino en lograr un manejo de residuos adecuado que permita acopiar los materiales después de su uso. Estamos en proceso de crear conciencia entre los ciudadanos y en las estructuras necesarias para lograr un óptimo manejo de los residuos sólidos”.

La incorporación de materiales reciclados ha surgido como un mandato que deben seguir las compañías dueñas de marca, y por ende los convertidores de envase. Todas estas iniciativas están motivadas por la Agenda 2030, que promueve la ONU.

En COEXPAN, han trabajado para desarrollar películas de estructura multicapa que puedan contener estos materiales en capas interiores, de forma encapsulada, para cumplir con el requerimiento sin afectar el desempeño para contacto con alimentos. Actualmente tiene aplicaciones con hasta 80% de material reciclado en el caso de charolas y cúpulas para pastelería y alimentos preparados.

Adriana es enfática al afirmar que en temas de sustentabilidad la industria de empaques ha tenido un cambio 180 grados y todos los eslabones de la cadena se han tenido que adaptar. Desde el área de innovación y desarrollo gran parte de su trabajo, además de los retos técnicos, es ser un agente activo de cambio para explorar, investigar, insistir, probar y experimentar cosas nuevas.

“Los plásticos son materiales increíbles, pero están satanizados en la actualidad. Por eso, al trabajar con plásticos y enfocarse en ser parte de la solución de los problemas que se le asocian. ¿Cómo puedo generar un producto que tenga menor huella de carbono, que no genere residuos al ambiente o que pueda ser más fácilmente reciclable? Para llegar allá es algo en lo que todos debemos trabajar desde el rol que desempeñemos”, finalizó.

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