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01/10/2018 | 6 MINUTOS DE LECTURA

La industria plástica es parte de la solución

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En Colombia, las empresas dueñas de marca ahora tendrán que compartir la responsabilidad por la gestión ambiental de los residuos que ocasionen los empaques de sus productos. ¿Cómo aporta la industria plástica en este nuevo escenario?

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Colombia está viviendo un cambio en materia ambiental que ha comenzado a influir en el enfoque de los negocios para su industria plástica. A partir de su entrada a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el país suramericano ha tenido que implementar cambios profundos en su legislación para cumplir con los compromisos de la organización.

En este sentido, el gobierno colombiano acaba de emitir una resolución que implementa un esquema de responsabilidad compartida con las marcas, en el cual ahora todas las organizaciones, sin importar su tamaño o sus productos, deben velar por la gestión ambiental de los residuos que ocasionen sus envases y empaques de plástico, papel, cartón y metal. Esta norma se originó de forma concertada con asociaciones y gremios, para incorporar su visión.

“La idea es que se vayan aumentando las metas de la gestión ambiental adecuada, como reciclaje o valorización energética, y así evitar que estos residuos lleguen a rellenos sanitarios. Están incluidos los envases primarios y secundarios”, comenta Paula Ocampo Seferian, directora jurídica y ambiental de ACOPLÁSTICOS, la asociación que representa en Colombia a los sectores de plástico, química, petroquímica, caucho, pinturas, tintas y fibras.

La ejecutiva habló con Plastics Technology México sobre lo que significará para la industria la resolución 1407 de 2018 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. 

¿Cuál será el rol de las compañías vinculadas a la cadena de valor del plástico?

El transformador elabora el envase o el empaque para cumplir con la necesidad de un cliente, el dueño de la marca. Sin embargo, tanto los productores de materia prima, como los transformadores tienen algunas obligaciones para apoyar a las compañías dueñas de marca en el logro de sus metas.

Lo que debe hacer el transformador es apoyar a estas empresas en temas de diseño y de educación, así como facilitar el funcionamiento de los sistemas de gestión respectivos, por ejemplo, brindando información sobre el material. El productor de la resina o el transformador es quien mejor conoce su material y es quien le puede dar esas ideas, nuevos desarrollos  e información sobre cómo reciclar el material que utiliza. O en áreas como el ecodiseño para buscar que un empaque no tenga tanta mezcla de materiales que dificulte su reciclaje o recuperación.

La gestión de residuos es una cadena con muchos actores y uno de ellos es la industria donde se origina todo. No obstante, también se requiere la participación de los distribuidores, los comercializadores y el consumidor final. Entonces, la norma delinea la participación de los productores de resinas, de los transformadores de esa resina en envases y empaques, para apoyar que cada vez haya menos residuos de estas clases en los rellenos sanitarios. 

Los temas de sensibilización y capacitación a la ciudadanía son fundamentales y nos dan una oportunidad para mostrar que la industria es parte de la solución.

Un ejemplo de ello es la campaña ‘Dale Vida al Plástico’, donde buscamos mostrarle a la ciudadanía lo importante que es separar en la fuente y que al hacer ese esfuerzo se puede dar una real recuperación de todos esos materiales para que ingresen al ciclo productivo y haya una oportunidad para darle vida al plástico, que es un material de gran valor.

¿Pero la norma solo está dirigida a los dueños de las marcas?

Exacto. El productor es el dueño de la marca, es quien pone el producto envasado en el mercado y quien, al final, tiene que responder. De hecho, la norma establece que los importadores de productos de otros países también deben cumplirla para no generar una distorsión en el mercado o unas ventajas competitivas frente a los productores nacionales.

Igualmente, la resolución incluye como responsables a quienes fabrican envases o empaques de un solo uso. Es decir, las organizaciones que fabrican vasos o elementos de un solo uso también deben tener un plan de gestión ambiental. En estos casos, los transformadores son dueños de marca.

¿Cuál ha sido el rol de ACOPLÁSTICOS en la elaboración de esta norma?

El Ministerio comenzó su trabajo en esta norma en 2015, que tomó gran impulso en el año 2017, bajo la metodología OCDE, que implica un estudio y un análisis previo del impacto general, de un proyecto normativo.

Esta metodología se acercó y se trabajó de la mano con los grupos de interés, donde había otros organismos del Estado y asociaciones y agremiaciones, entre ellas ACOPLÁSTICOS. Esta es una norma que impacta muchos sectores de la economía pues, hoy en día, todos los productos están empacados.

Hablamos que afecta a los dueños de las marcas, los productores de los envases, los productores de la materia prima y a todos los que vienen después.

Este trabajo tomó cerca de dos años, en los cuales se desarrolló la información, se analizaron junto con el Ministerio la situación actual del reciclaje y de la gestión de residuos en el país, y cuáles eran las mejores opciones para Colombia. Se presentó, además, la información objetiva de cómo es la industria plástica en el país, de cómo se puede adelantar el proceso de recuperación o de gestión ambiental de los materiales, en nuestro caso plástico.

Es un ejemplo de un trabajo colectivo entre el sector privado y el Gobierno para lograr un objetivo que nos dejara tranquilos a todos. Siempre habrá diferencias, pero fue una norma concertada, en la cual tuvimos la posibilidad de presentar nuestros argumentos y ser escuchados.

¿Cuáles son los plazos y la hoja de ruta para implementar esta norma?

La resolución ya está vigente y le da plazo a las compañías para que empiecen a estructurar su esquema y plan de gestión ambiental. Las compañías existentes al 31 de diciembre de 2017 tienen que radicar su plan de gestión en la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, que está encargada de vigilar el tema, antes del 31 de diciembre de 2020.

Las otras compañías, en la medida que vayan constituyéndose, lo deben hacer el año fiscal siguiente.

A partir del 2021, las empresas deben comenzar a cumplir las metas y deben reportar avances a más tardar el 30 de abril de cada año. La meta que estableció la norma es que se gestione adecuadamente el 10% del material que cada productor pone en el mercado. Es importante señalar que no hay metas por material. Es decir, es el 10% de todo lo que registre la empresa.

Las metas irán aumentando gradualmente y al final, la idea es lograr que todos los materiales se recuperen, pues los rellenos sanitarios y botaderos a cielo abierto están llegando a su máxima capacidad.

Para 2030 la meta establecida de aprovechamiento es del el 30%.

Las grandes marcas, como Coca Cola o Pepsico, ya realizan esta labor y quizás ya cumplen estas metas, ¿qué pasa con las medianas y chicas?

Para ellos el reto es más grande, porque no tienen las capacidades logísticas, financieras y económicas. Por eso es ideal la opción de los planes colectivos, en los cuales se pueden unir a varias empresas para crear una nueva persona jurídica o pueden contratar a un tercero que atienda la necesidad de varios para hacer la gestión y reportar ante las autoridades.

No es muy fácil que existan planes individuales. Lo que está sucediendo es que ya se están comenzando a estructurar esas empresas y esas alianzas entre dueños de marca para sacar adelante su plan de gestión ambiental colectivo.

¿Qué ven ustedes que puede pasar con la demanda de materiales reciclados?

En el caso de los rígidos, vemos que ya tienen un mercado que funciona bien, donde está establecida toda su cadena de valor y existe un adecuado cierre de ciclo de vida, en el caso de los flexibles existen más retos.

Al estar obligadas las organizaciones a gestionar ambientalmente estos materiales, se van a generar oportunidades del mercado no solo para el reciclaje sino para que la utilización de esa nueva materia prima. Vemos que hay espacio para todo el material de calidad que estará disponible.

 

 

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