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01/10/2020 | 7 MINUTOS DE LECTURA

Santiago García, de ECOCE, visionario del reciclaje de plásticos en México

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Desde aquella época en la que el reciclaje era considerado una actividad incipiente, y más aún hoy, cuando se percibe como un negocio prometedor, Santiago García es un referente para el sector en México. Su visión muestra que el reciclaje es el camino, y que más allá de los logros obtenidos, todavía hay mucho más por alcanzar.

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Santiago García, coordinador del Comité de Recicladores de ECOCE.

Santiago García, coordinador del Comité de Recicladores de ECOCE.

Santiago García es un referente cuando se habla de reciclado en el país. En la actualidad coordina el Comité de Recicladores de ECOCE, que agrupa a 13 recicladores de todos los ramos y representa el 90 % de la capacidad de reciclaje en México. Su vinculación con el sector data de finales de la década de 1980, cuando comenzó a trabajar con varias organizaciones y en diversos roles, desde los cuales ha aportado un mayor entendimiento de los beneficios del reciclaje, de sus pormenores técnicos y de negocio, indispensables para lograr un proceso eficiente y alcanzable.

Hoy, México es un caso de éxito en reciclaje de PET, con una tasa de acopio del 56 %, por encima de Estados Unidos, Canadá y Brasil. Es, además, el país que destina el mayor porcentaje de los plásticos reciclados para la fabricación de nuevos envases. Estos logros han sido posibles gracias a la voluntad férrea y el trabajo colaborativo de diversos industriales, empresas, compañías dueñas de marca, pepenadores y otros sectores, entre lo que ECOCE, una asociación civil ambiental auspiciada por la industria de productos de consumo que surgió en 2002, se ha destacado por su liderazgo.

Sin duda, la trayectoria de García y su visión sobre los desafíos y las oportunidades del sector resultan enriquecedoras para entender el potencial de la industria del reciclado en el país. Este ingeniero químico por la UNAM, nacido en Ciudad de México, fue becario en Tecnología de Alimentos en Gran Bretaña y laboró 10 años en los sectores químico y metalúrgico en Industrias Peñoles, en México y Nueva York. Hacia 1989 inició labores en la industria del empaque como director de Continental PET Technologies en México, proyecto que se convertiría en la primera planta fabricante de envases de PET retornables para el sistema Coca-Cola.

Allí entró en contacto con quien él considera uno de sus mentores en el reciclaje de plásticos. Se trata de Jerry Kerins, entonces presidente de Continental PET Technologies en Estados Unidos. “Fue un gran jefe, y como ejecutivo es un modelo. Todos los días que trabajé con él aprendí algo. Tenía una gran visión del reciclado: Continental fue la primera compañía en el mundo que en 1994 recibió la aprobación de la FDA para el uso del PET reciclado en contacto con alimentos. Desarrolló un sistema multicapas que todavía se utiliza”, comentó.

Según García, en ese momento ya veían algunos ataques por el manejo inadecuado de los residuos, y con los directivos en Estados Unidos, liderados por Kerins, comentaban la importancia de empezar a difundir el mensaje adecuado y a crear una infraestructura de reciclaje.

“Sin que aún estuviera en operación la planta, vimos que era un buen momento para adelantarnos y crear una asociación que se ocupara de esos temas. Afortunadamente, muchas de las empresas que empezaron en la cadena del PET operaban también en otros países y tenían la misma experiencia. Así que convocamos a otros jugadores para crear Aprepet”, comentó.

Aprepet es considerada la primera asociación para promover el reciclado de PET en la República Mexicana, y Santiago García fue su fundador y primer presidente.

Esta asociación, fue constituida en 1995, concluyó sus funciones en 2008. “Ese fue el año de la crisis económica, pero su cierre no se debió a eso. Paradójicamente, cesó operaciones porque muchos percibían que había cumplido muy bien su función”, comentó García.

En su momento, la función de Aprepet fue pionera. Tenía como objetivo tratar un problema varios años antes de que existiera. “Era un reto convencer a los industriales de las ventajas de invertir dinero en unas cuotas y no tener que recurrir a abogados cuando surgieran las dificultades. Fue complejo juntar y poner de acuerdo a tantos actores, pero lo hicimos, y desarrollamos una estructura que se mantuvo durante muchos años y que luego sirvió de base para ECOCE. De hecho, el acta constitutiva de ECOCE está firmada por Aprepet y la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Bebidas Carbonatadas”.

En Aprepet, Santiago tuvo oportunidad de trabajar codo a codo con grandes influenciadores del reciclaje de plásticos a escala mundial. Por ejemplo, con Luke Schmidt, presidente de Amcor, y con Louis Tacito, presidente de Plastic Forming Enterprises, el principal laboratorio de reciclado en Estados Unidos; también con Dave Cornell, director técnico de APR durante muchos años, miembro del Salón de la Fama de la industria del plástico en Estados Unidos. “Siempre que tenía alguna duda recurría a ellos”, puntualizó.

Según Santiago, con ellos discutía cómo el reciclaje es la mejor forma para detener las desventajas de la contaminación por plásticos desde los puntos de vista ambiental, económico y social. Todo esto, antes de que existieran los conceptos de economía circular. “Aunque no era el camino más fácil, el reciclaje creció por sus ventajas en todos esos campos. Lo fácil era recurrir a prohibiciones o aditivos mágicos que desaparecen los problemas, pero el reciclaje era y sigue siendo una solución real y duradera, que cada vez adquiere mayor respetabilidad”, comentó.

Así, desde que inició en el sector, Santiago ha visto la evolución de la imagen del reciclado en la mente del público y de las autoridades.

“Al comienzo, el reciclaje era visto como un negocio marginal, sucio, escondido o de gente idealista, pero hoy ya se percibe como una industria que tiene un lugar en la economía moderna y que es un eje de la economía circular, con un alcance muy importante en la sociedad, especialmente en México, donde beneficia a diversos sectores vulnerables que viven de la recolección de PET”.

García recuerda que en los primeros años, cuando hablaba sobre las ventajas ambientales del reciclado le prestaban poca atención, pues en ese momento la única preocupación era la economía, pero ahora resulta inconcebible que una organización de primera línea no atienda el aspecto ambiental.

“Esto ha cambiado gracias a la difusión que ha hecho ECOCE y al trabajo de PetStar, la planta de reciclaje botella a botella más grande del mundo, que está en Toluca, Estado de México. La planta de PetStar, diseñada desde su origen para recibir visitas, permite el acceso constante de grandes grupos, sin riesgo para ellos y sin interrumpir la operación, con todo un planteamiento didáctico para el público. Por su parte, ECOCE ha sido eficiente en difundir la cantidad de productos que se hacen en la industria del reciclaje, el valor agregado que llevan a la sociedad y lo importante que es la participación de toda la sociedad. Esto no es solo una obligación de la industria, sino una responsabilidad compartida”.

Justamente, una de las grandes lecciones aprendidas en el proceso que destaca García es la urgencia de involucrar a la sociedad. “No podemos mantener el tema del reciclaje solamente dentro del grupo industrial. Debemos llegar a las autoridades, a las empresas, a los consumidores y a las nuevas generaciones. Hay que hacerlo mediante la educación, y de manera constante. Hay que saber explicar la ciencia a las autoridades y al público en general. La batalla emocional contra los plásticos es difícil de ganar, pero la demostración sólida de las ventajas ambientales, económicas y sociales, con cifras, es la que debemos de trabajar. Aquí la batalla nunca se puede dar por ganada, porque cambia el gobierno, cambian las circunstancias externas o llega una pandemia, y todo se tiene que amoldar”.

La pandemia ha tenido un impacto en las tasas de acopio de materiales de todo el mundo y México no ha sido la excepción. Según García, el acopio se vio afectado durante las semanas que estuvieron cerradas las plantas de selección en algunas ciudades y, por proteger a los trabajadores de limpieza, se eliminó la pepena. Sin embargo, aun con el confinamiento, la mayoría de los recicladores trabaja a buena capacidad y tiene demanda de sus productos.

“Varios recicladores de PET han encontrado aplicaciones interesantes en la fabricación de caretas de RPET o de fibras para ropa de protección. Otros están produciendo envases para limpiadores y alcoholes. Asimismo, muchos consumidores que compraban ciertos alimentos a granel, ahora los prefieren envasados. También creció el mercado de alimentos preparados para domicilio, empacados en muchos casos en plástico. Entonces, esa demanda ha estado ahí y, por supuesto, va a crecer. De igual manera, los compromisos de muchas empresas por usar más material reciclado para aumentar la circularidad de la economía van a generar unos crecimientos. Sin embargo, hay que tratar el material reciclado como un ingrediente indispensable, no como una alternativa a la que solo se recurre si es más barata, porque muchas veces no lo es”.

Hacia el futuro del sector, Santiago destaca que muchos materiales se pueden reciclar y aún no se están recuperando. Para ello habría que considerar tres aspectos importantes. El primero, que se junte suficiente masa crítica, lo cual puede involucrar la participación de autoridades, sociedad e industria. En segundo lugar está tomar en cuenta las características técnicas para hacer un proceso de reciclado eficiente, que no tenga limitaciones, y en tercer lugar, pero igualmente importante, tener un mercado para los productos generados.

“Afortunadamente, cada vez hay más aceptación del público por comprar productos con contenido reciclado y las empresas tienen compromisos para hacerlo. Entonces, es necesario aprovechar este momento para fortalecer el reciclaje, generar demandas y encontrar verdaderas aplicaciones”, concluyó.

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