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Un hito en el reciclado de unicel

A comienzos de diciembre pasado, abrió en Ciudad de México el primer centro de acopio de unicel. La noticia detrás de esta gran noticia es el debut de una tecnología, totalmente mexicana, especial para reciclado y extrusión de unicel.
#sustentabilidad

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En diciembre, la empresa Rennueva y la delegación Cuauhtémoc anunciaron la apertura del primer centro de acopio de poliestireno expandido (EPS) de la Ciudad de México, así como la puesta en marcha del primer plan de manejo para el reciclaje del EPS (o unicel) a nivel local y próximamente a nivel federal.

Con ello, la startup dedicada al desarrollo de tecnologías sustentables continúa dando pasos sólidos en su objetivo de brindar soluciones al problema del manejo de residuos sólidos de la Ciudad de México y promover la cultura de las 3 R’s (Reducir, Reutilizar y Reciclar).

El primer paso se dio en el 2011 cuando un grupo de estudiantes de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, después de una ardua investigación, diseñó la REPS-01, el prototipo de la primera máquina de tecnología cien por ciento mexicana con capacidad para reciclar unicel de cualquier presentación, incluyendo postconsumo.

En entrevista con Plastics Technology México, Héctor Ortiz, jefe de diseño de la REPS-01 y director general de Rennueva, explica la trascendencia de esta innovación:  

“Antes no existía una tecnología específica para la extrusión del EPS. El EPS es muy particular, químicamente es igual al poliestireno, pero físicamente no, es un polímero espumado y con memoria de forma. El principal reto de la tecnología fue resolver cómo compactarlo y que el material perdiera esta memoria y no regresara a su forma original. Otro reto fue el correcto control de la temperatura en el material debido a las resistencias eléctricas de la extrusión, es decir, lograr que no se pasara y que el material no se degradara por efecto del calor en la fricción del proceso”.

Además de llenar un vacío tecnológico, los jóvenes lograron reducir el número de pasos del proceso y el consumo energético del mismo, hasta en un 70 por ciento.

“El proceso de extrusión se hacía en varios pasos y máquinas: primero el EPS se compactaba de forma hidráulica, después se trituraba y se fundía para formar lingotes, que después eran triturados para que el material estuviera completamente rígido y fuera EP sin expandir y se vendiera como materia prima. En este proceso había tres o cuatro pasos, dependiendo de la tecnología, que nosotros resumimos en uno, y en una sola máquina, lo cual implica no sólo eficiencia energética sino también mejora de calidad, ya que al disminuir el estrés y la cantidad de calor que absorbe el material, se pueden mejorar mucho las propiedades del mismo y hacerlo más rentable”, asegura Ortiz.

Después de múltiples pruebas y de un gran esfuerzo para encontrar los apoyos necesarios para impulsar este emprendimiento, el siguiente paso fue escalar el prototipo a una máquina con capacidad industrial, misma que la startup se encuentra poniendo a punto para su funcionamiento en el nuevo centro de acopio.

El centro requirió una inversión de un millón de pesos para su apertura y está equipado para realizar la recolección, recepción, limpieza, almacenamiento y reciclado del material, así como su distribución como materia prima para otros productos.

Iniciará con una capacidad de procesamiento de cuatro toneladas mensuales, que se irán incrementando poco a poco, pues la capacidad a tope de la máquina es de tres toneladas diarias, y estará operando bajo los criterios de la NOM-161 de la SEMARNAT, que establece los criterios para clasificar los residuos de manera especial (REM) y los residuos urbanos (RSE), así como bajo estándares internacionales que certifican que el proceso se está realizando de forma adecuada.

Para Héctor Ortiz, quien será responsable del centro de acopio, “se trata de un proyecto único en su tipo en Latinoamérica que une los esfuerzos de gobierno, iniciativa privada y jóvenes emprendedores en pro del medio ambiente y que busca fundar una sociedad de cero residuos, así como crear una fuente de empleos”.

De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ), el consumo nacional del unicel en México es de 125 mil toneladas anuales, de las cuales el 25% son para la fabricación de productos desechables para la industria alimenticia y el 75% restante se dividen en el sector de la construcción y embalaje.

La delegación Cuauhtémoc, en particular, ocupa el tercer lugar en volumen de residuos en la Ciudad de México, y la idea es que próximamente cada delegación pueda contar con un centro similar y que posteriormente la empresa pueda atender a otras entidades del territorio nacional.

Otros países como Colombia, Brasil, Chile, Argentina, Estados Unidos y Reino Unido también se encuentran interesados en adquirir la tecnología de Rennueva para establecer su propios centros de reciclaje de EPS.

El centro de acopio estará ubicado en Mimosas 63, en la colonia Santa María Insurgentes, con un horario de atención de lunes a viernes de 10 a 16 horas, y estará abierto al público en general que desee reciclar los vasos, charolas, tapas y empaques de unicel.

Empresas, instituciones y particulares que deseen más información pueden escribir a: info@rennueva.com

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