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01/01/2020 | 17 MINUTOS DE LECTURA

Proveeduría local de moldes en México como una estrategia de negocio

Título original 'Proveeduría local de moldes como una estrategia de negocio'
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¿Cuál es la importancia de desarrollar una industria local de moldes? ¿Cuáles son las implicaciones para conseguirlo, desde la incorporación de tecnologías hasta la formación de talento? Encuentre aquí los detalles de la discusión que se dio en el panel ‘Estrategia de proveeduría en México: moldes, troqueles y herramentales’, durante Meximold.

Durante la primera edición de Meximold, que se llevó a cabo los días 20 y 21 de noviembre en la ciudad de Querétaro, tuvo lugar el panel ‘Estrategia de proveeduría en México: moldes, troqueles y herramentales’. Allí, cuatro líderes de diferentes sectores de la cadena de proveeduría discutieron sobre la importancia de desarrollar una industria local y de las oportunidades que existen para impulsar su crecimiento, de la generación de capacidades y la cadena de valor necesaria. Así, participaron en la discusión el Dr. Alberto Del Campo, director del consejo de la Asociación Mexicana de Manufactura de Moldes, Troqueles y Herramentales (AMMMT); el Ing. Óscar Del Valle, director de compras de la Tier 1 Robert Bosch GmbH; el Dr. Enrique Villegas Valladares, director del CIATEQ de San Luis Potosí, y el Ing. Daniel López, gerente para América Latina de la firma RJG Technologies.

Veamos cuál es la visión de cada uno de ellos desde su rol en la cadena de valor y cuáles fueron sus reflexiones cuando les preguntamos sobre su perspectiva en torno a las implicaciones en la estrategia de la incorporación de tecnologías desde la formación de talento hasta las áreas de producción y los retos de la integración de la cadena de proveeduría.

La importancia de crear una red

El Dr. Alberto del Campo, consultor estratégico de modelos de negocio de la Asociación Mexicana de Manufactura de Moldes, Troqueles y Herramentales (AMMMT), presentó en el panel el espíritu que ha movido a la asociación para ser punta de lanza en el desarrollo estratégico del sector en el país. “La Asociación tiene su sede en Querétaro, pero los socios vienen de todo el país. Actualmente tenemos 60 socios de diferentes partes de la República, y la mayoría de ellos son talleres establecidos en México. Pueden ser talleres mexicanos o talleres extranjeros, pero procuramos que haya una relación de 5 a 1 en la proporción de talleres y asociados que se dedican a ser proveedores de los talleres. Es decir, lo que queremos en la asociación es tener manufactura, y su objetivo es apoyar a la industria de moldes y troqueles en México”, comentó.

Dr. Alberto Del Campo, director del consejo de la AMMMT.

Dr. Alberto Del Campo, director del consejo de la AMMMT.

Según el experto, el flujo de proveeduría para una industria como la de moldes y troqueles, por lo general inicia con la llegada de las OEM´s o ensambladoras, que traen consigo a sus proveedores, llamados Tier 1 y Tier 2. Esos proveedores importan los herramentales. Sin embargo, con el tiempo, las necesidades de las ensambladoras y de sus proveedores empiezan a focalizarse en mantenimiento local de esos moldes y herramentales, e inclusive en manufactura local, con calidad y a un costo competitivo.

Con esta tendencia en mente, la asociación estimó que el valor del mercado en México de moldes, troqueles y herramentales es de 5 mil millones de dólares, de los cuales unos 1,700 millones de dólares corresponden a moldes de inyección de plástico.

“Tenemos ubicados aproximadamente 265 talleres en México que sabemos que existen, de los cuales 30 son extranjeros y su valor en ventas están alrededor de 175 millones de dólares. Entonces, de estos 5 mil millones de dólares que representa el valor de herramentales, en moldes y troqueles en México, menos del 5 % se está produciendo en el país. Díganme ustedes si hay o no oportunidad de manufactura para herramentales en México”, enfatizó.

El doctor Del Campo presentó una gráfica, elaborada por la AMMMT, que ilustra el flujo de proveeduría de moldes en la industria automotriz, donde se muestra cómo en la cadena de valor que inicia con una OEM (seguida por los Tier 1, 2 y 3), se evidencia que el número de talleres que pueden proveer en cada nodo disminuye en la medida en que la sofisticación del herramental se empieza a incrementar. Así, un área de trabajo de la asociación consiste en vincular a compradores, con potenciales proveedores, y así mismo trabajan en el área de capacitación, impartiendo cursos, ya sea directamente o a través de instituciones asociadas para cerrar la brecha en capacidades y grado de sofisticación de la proveeduría local.

Con respecto a las estrategias que se deben seguir para fortalecer la proveeduría, el experto invita a las empresas a prestar especial atención a las auditorías de sus compradores y a analizar qué están pidiendo esas empresas y en qué posición se encuentran. Es decir en dónde se está, a dónde se tiene que llegar y qué hace falta. “Ese tipo de reflexiones sirven cómo brújula para la toma de decisiones financieras. Por ejemplo, si yo quiero ser proveedor de un Tier 1 o un Tier 2, ya sé si necesito invertir en una certificación o a lo mejor me hicieron una observación en que me falta aire acondicionado o algún otro sistema. Eso ayuda a las empresas a tener una estrategia definida. O, por ejemplo, ¿en qué me voy a especializar? y ¿cuál va a ser realmente mi negocio? ¿van a ser moldes grandes, moldes pequeños, moldes con tolerancia cerradas, moldes para die cast, moldes para la industria electrónicos moldes, o para la industria farmacéutica?”, enfatizó.

En relación a los retos que enfrenta la industria, el directivo de la AMMMT señaló que son muchos, pero que si tuviera que elegir uno sería en cómo convertir a empresas que solo tienen vocación para servir al sector de moldes en proveedores activos y en hacer el paso de empresas familiares a empresas con una cultura corporativa.

Con la mirada en las necesidades del mercado

En representación del sector comprador de moldes, troqueles y herramentales, participó en el panel el Ing. Óscar Del Valle, responsable de la iniciativa de localización de herramentales de Robert Bosch México.

El Ing. Del Valle inició su intervención con un reconocimiento al crecimiento que ha tenido la producción de moldes y troqueles de México en los últimos años.

“Organizaciones internacionales, que se dedican a visualizar cómo está el mercado de herramentales, han detectado una mejora dentro del área de herramentales. Hay un cambio en México, que pasó de estar muy abajo a varias casillas arriba, en un periodo de aproximadamente 3 a 4 años, lo cual naturalmente es muy bueno para la industria, y refleja el trabajo que han realizado asociaciones, instituciones e inclusive el Gobierno para fortalecer el negocio”, comentó.

Sin embargo para entender la posición y el potencial que tiene México como país fabricante de moldes, Del Valle inició su reflexión invitando a pensar que Alemania tiene aproximadamente 4 mil fabricantes de moldes, que China tiene 40 mil empresas de las cuales el 10 % están al nivel de las empresas que están ubicadas en Alemania, que Japón tiene 8,500, Estados Unidos aproximadamente 8 mil, Canadá 500, Portugal aproximadamente 600 empresas y Corea del Sur unas 1,300 empresas. Entonces, la pregunta subsiguiente es ¿cuántos fabricantes de moldes necesita desarrollar México para realmente competir con estos países? “Hoy en día sabemos, con base en los números que nos comenta la AMMMT, que hay aproximadamente 250 empresas instaladas en México, ¿qué cantidad de esas empresas tienen la capacidad de competir con las empresas de Alemania, de Japón, de Estados Unidos, de Canadá, Portugal, Corea del Sur y las 40 mil empresas chinas? ¿Cómo se pueden llevar la fabricación de herramentales hacia un estándar de clase mundial?”, comentó.

Con respecto a este punto, Del Valle aclaró que no todo se refiere al volumen de empresas sino a su capacidad productiva e impacto en la cadena, la cual depende en gran medida de la voluntad de asociación y colaboración de las empresas que van surgiendo, para generar un complemento de capacidades, e inclusive acceder a fondos de gobierno con el fin de realizar inversiones.

Para explicar los requerimientos de Robert Bosch, detalló que en la compañía hay herramentales que son utilizados por los proveedores de partes de Bosch (los que inyectan las partes plásticas, los que estampan y los que inyectan las partes en aluminio). En muchos casos, Bosch es el dueño de estos herramentales que están en comodato con sus proveedores, pero en otros casos tienen herramentales que compran los mismos proveedores o ellos los producen. Hay también herramentales que se compran para las propias plantas de Bosch o que inclusive el mismo Bosch fabrica por su nivel de complejidad.

“Hoy en día, está en construcción el site número 13 de Robert Bosch en México. Las demás, naturalmente, necesitan herramentales de todo tipo, muy sencillos para sus líneas de ensamble y algunos muy complejos para moldeo por inyección de plásticos y estampados. Esos  herramentales actualmente son comprados, y el objetivo es adquirirlos a través de una red de proveedores que pueda ser local en México. Sin embargo, no muchas veces es posible. En 2015, todas las compras a nivel global representaron unos 302 millones de euros, pero de ese monto, solo de 2 o 3 millones de dólares fueron adquiridos en México, lo cual es realmente muy bajo”, afirmó.

Según Del Valle, lo que busca Robert Bosch México es ser más competitivo como empresa, para lo cual necesitan proveedores, que a su vez requieren fabricantes de moldes que puedan surtir los herramentales para producir ese nivel de partes. Con esto en mente, Del Valle dio a conocer que Robert Bosch México tiene la iniciativa de impulsar que sus proveedores de partes inyectadas de plástico y aluminio, o los que que estampan, vayan con la AMMMT y se acerquen a los tool makers que están en México para explorar posibilidades de compra local.

“Naturalmente, Bosch busca también la reducción de tiempos y costos. Queremos una cadena de suministro mucho más fuerte y más ágil”, enfatizó.

En esta línea, Del Valle comentó que se han dado a la tarea de acompañar a sus proveedores a realizar visitas y auditorías a varios fabricantes de moldes que se encuentran en México, y en esas visitas han encontrado que definitivamente hay capacidades y know how, pero que también hay carencias.

 “Hace falta maquinaria que las empresas extranjeras tienen en otros países. Entonces, eso es una gran limitante. Algunos pueden tener centros de maquinado muy costosos, pero les hace falta una máquina para comprobar al 100 % las dimensiones de cada una de las partes que conforman el herramental. También faltan máquinas para validar los herramentales. Generalmente, los tool makers en México no cuentan con máquinas de inyección o prensas para poder validar los herramentales y hacer las calificaciones, o no cuentan con el know how para hacer esas validaciones y esperan que los Tier 2 o los Tier 1, como Bosch, hagamos la validación que debe estar en manos de ellos. Esas son prácticamente las deficiencias y/o necesidades más importantes que hemos detectado, y donde las empresas locales deberían invertir lo antes posible para que las empresas que están instaladas en México, y que son proveedoras de Bosch, les compren a los tool makers ubicados aquí”, comentó.

En relación a la falta de mano de obra especializada en el sector, Del Valle mencionó que los tool makers deben fortalecerse más a través de desarrollar ingenieros y técnicos nacionales, así mismo adquirir del mercado mundial a ingenieros y técnicos del extranjero, ya que así tendrán mayor oportunidad de atender de mejor forma y más rápida el gran mercado local de herramentales.

Compartir en lugar de competir

En su turno, el Dr. Enrique Villegas Valladares, director del CIATEQ de San Luis Potosí, dio a conocer la visión que ha impulsado a que este centro público de investigación, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), le haya apostado al rubro de moldes. El CIATEQ se especializa en manufactura avanzada y procesos industriales, y, entre sus actividades, ofrece servicios, realiza proyectos de desarrollo tecnológico, investigación aplicada y formación de recursos humanos.

Enrique Villegas Valladares, director del CIATEQ de San Luis Potosí.

Enrique Villegas Valladares, director del CIATEQ de San Luis Potosí.

El experto comentó que, en un estudio realizado por el CIATEQ, encontraron que el conocimiento de moldes, troqueles y herramentales está fuera de México, por lo que se plantearon dos preguntas básicas: qué hacer para asimilar ese conocimiento y cuál podría ser el modelo de moldes, troqueles y herramentales más adecuado para México.

“Con base en estas preguntas, formulamos una visión con cuatro elementos. El primero de ellos tiene que ver con la formación de recursos humanos de los técnicos que teníamos en CIATEQ en el tema de moldes, troqueles y herramentales. Para esto hicimos una alianza estratégica gracias a la cual enviamos a nuestros técnicos seis meses a Portugal, donde existe todo un ecosistema propicio para la investigación, el desarrollo económico y la innovación en moldes de inyección de plástico. El segundo elemento es incorporar a nuestros proyectos a técnicos de educación media superior para formarlos. El tercer elemento es formar los recursos humanos de las empresas de moldes, troqueles y herramentales del país (en una primera etapa solo vamos a trabajar moldes de inyección de plástico), y un cuarto aspecto tiene que ver con la inversión de conocimiento a través de la incorporación de doctores del CIATEQ en proyectos  en Portugal”, comentó.

La alianza tecnológica para lograrlo la establecieron con Mexportools, un consorcio de cinco empresas portuguesas fabricantes de moldes para plástico, con diferentes especialidades, que se unieron para traer a México su expertise y, con el apoyo del Consorcio de Moldes Troqueles y Herramentales (MTH), que lidera el CIATEQ en San Luis Potosí, detonar la competitividad en materia de moldes, troqueles y herramentales, en suelo mexicano. Los apoyos del CONACYT, de CIDESI y del Gobierno de San Luis Potosí han resultado fundamentales para la realización y financiación del proyecto.

Inicialmente, Mexportools atenderá al mercado de cambios de ingeniería y mantenimiento de moldes. Paulatinamente, en cuanto la transferencia tecnológica continúe su curso y haya mayor disponibilidad de técnicos capacitados en el país, comenzarán con la fabricación. Por el momento, la fabricación de moldes complejos se realizará desde Portugal, pero con integración y soporte local.

“La idea es empezar a trabajar con desarrollos tecnológicos para las empresas, y crear un modelo de valor en donde pudiéramos tener un programa sostenible desde el punto de vista financiero y por otro lado una búsqueda permanente de fuentes de financiamiento. Con esto, queremos promover un proceso de asimilación de conocimiento, y luego permearlo a la industria, apoyándonos en dos organizaciones: la Asociación Mexicana de Manufactura de Moldes y Troqueles, y los clústeres automotrices de la región, con un enfoque en el apoyo a las mini, pequeñas y medianas empresas mexicanas”, comentó.

El experto asegura que a partir de allí tienen que trabajar en ayudar a desarrollar en las compañías mexicanas una mentalidad empresarial, que va desde elaboración de presupuestos hasta la definición de costos de producción. Así mismo, se tiene que trabajar en certificaciones y en el desarrollo tecnológico.

Durante el panel, al reflexionar sobre las estrategias requeridas para el fortalecimiento de la proveeduría local, el Dr. Enrique Villegas enfatizó en que lo primero que se debe hacer es resolver la pregunta de qué se quiere hacer, para definir a partir de allí unos objetivos y una estrategia a largo plazo.

“Un aspecto fundamental para sentar las bases de la proveeduría y lograr penetrar en círculos cerrados como los de las OEM’s, los Tier 1 y los Tier 2 es la confianza. Buscamos modelos en el mundo que pudiéramos utilizar como referencia para crear el modelo mexicano, y nos llamó la atención el caso de Portugal. A mediados del siglo pasado, este país le apostó a los moldes de inyección de plástico. Partió de artesanos, y de empresas pequeñas y medianas. Si nosotros iniciamos un trabajo con un pensamiento de largo plazo es desarrollar ese ecosistema”, comentó.

El directivo refirió que una clave es la educación y el entrenamiento permanentes. “¿Saben cuántos técnicos se requieren por año durante los próximos 10 años?: 2,500 por año. Ese es un dato que la AMMMT nos ha transmitido. Si el talento no lo tenemos hay que traerlo. Nosotros mandamos nuestros técnicos a Portugal seis meses, y ya regresaron. Ahora, vinieron dos portugueses a seguir el entrenamiento sin parar. Actualmente, también hay una iniciativa hermosa para estandarizar la formación y el talento, por parte de los gobernadores de Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato y San Luis Potosí, para hacer un proyecto no como entidad federativa sino como región. Eso está en desarrollo”, comentó.

Al referirse a los retos que debe enfrentar la cadena de valor en México para fortalecer la proveeduría local de moldes, el directivo señaló que el gran reto desde su punto de vista es cambiar un poco nuestra forma de ver las cosas y usó para ello una anécdota personal:

“Cuando mis hijas estaban pequeñas, nos dimos a la tarea, mi esposa y yo, de buscar un lugar donde ellas estudiaran. Un día, llegó mi esposa y me dijo: encontré un lugar donde los niños van con gusto. Son grupos pequeños, utilizan sus propios materiales y los pequeños aprenden de los grandes… pero lo más importante es que ahí aprenden a compartir, en lugar de competir. Yo creo que el lado correcto es apoyarnos para aprender a compartir, y alcanzar nuestro objetivo”, finalizó.

Ganar confianza mediante certificaciones y competencias tecnológicas

El Ing. Daniel López es gerente para América Latina de RJG Technologies, una firma estadounidense que ofrece una completa línea de equipos de instrumentación y sensores en los moldes, y que suministra servicios de capacitación en técnicas de moldeo por inyección. La compañía inició en 1985, en Michigan, y su fundador, Rod Groleau, es considerado uno de los precursores del moldeo científico.

Ing. Daniel López, gerente para América Latina de la firma RJG Technologies.

Ing. Daniel López, gerente para América Latina de la firma RJG Technologies.

La empresa, que tiene presencia en 10 países, incluyendo Europa, Asia y América, inauguró a comienzos de 2019, su primer centro de capacitación en México en colaboración con Yangfeng, líder en fabricación de componentes interiores para automóviles. En este espacio, ubicado en la planta de Yanfeng en Querétaro, RJG imparte una variedad de talleres de moldeo, cursos de diseño de piezas y cursos de diseño de moldes.

En su participación durante el panel, López se refirió a dos ejes fundamentales para una estrategia de fortalecimiento de la proveeduría local: entrenamiento y certificación.

“El entrenamiento no se debe limitar a la fabricación de piezas. Se debe conocer de moldeo, se deben tener tecnologías que ayuden a la validación. Esto es necesario para dar una mejor calidad. Ahora bien, en cuanto a las certificaciones, quiero apoyarme en lo que dice el Dr. Enrique sobre la necesidad de generar confianza. La confianza no se gana con ir a platicar con un cliente, tener una junta y decirle: ‘oye, tengo 35 años haciendo moldes’. Parte de la confianza se gana a través de certificaciones  en donde terceras compañías van y revisan tu proceso y todo es manejado por medio de procedimientos estándares. Eso es lo que realmente gana la confianza”, comentó.

“Nosotros validamos proveedores y tenemos un sistema de certificación, pero de 30 tool makers que hay el mundo (certificados por nosotros) ninguno está en México. Entonces, hay un largo camino por recorrer”, aseguró.

El directivo insiste en que los fabricantes de moldes deben conocer mucho más el plástico, como materia prima del proceso donde interviene el molde. En este sentido destacó el caso de Moldes Mendoza, quienes toman cursos de moldeo por inyección para fabricar piezas, porque justamente quieren darles a sus clientes algo más. “Ellos tienen la visión de no limitarse a hacer el molde y entregarlo a sus clientes, sino que lo validan internamente, y si en algún caso se presenta un problema cuando el molde ya está en operación en la planta del cliente, tienen la capacidad de ir y apoyar”, refirió el director de RJG Latinoamérica.

Siguiendo con el tema de entrenamiento, López señala que es la base para todo: “Puedo tener un equipo de alta tecnología, o me puede llegar una máquina o un centro de maquinado de alta tecnología, pero si el personal no tiene entrenamiento, la empresa no podrá sacarle provecho a esa inversión”, comentó.

Otra medida muy importante que destaca López es estandarizar y generar procedimientos. “Desafortunadamente, a veces solo hay una persona en la compañía que sabe hacer las cosas y, de repente, cuando se va, se nos viene el mundo encima. No se puede depender de las personas, sino que hay que confiar en los sistemas. De manera que si alguna persona se va, la planta no entra crisis. Los famosos ISO no se crearon solo para darle una ocupación al ingeniero de calidad, sino para darle seguridad al cliente. Un molde para la industria automotriz cuesta en promedio unos 50 mil dólares, por lo que no se le va a entregar a quien no tenga todo un sistema de respaldo”, comentó.

Acerca de los retos que enfrentan los fabricantes de moldes en México, según López, está tener un pensamiento global.

“A veces caemos en la trampa de creer que no hay oportunidades porque las decisiones de compra de grandes corporativos no está cerca de mi taller, sino en Canadá, en Estados Unidos o en Europa. Sin embargo, los fabricantes de Asia no piensan así. Ellos están llegando a todo el mundo a través de redes sociales, viajes y contactos. Los invito a que piensen de su lista de contactos cuántos fabricantes de moldes son de Asia. Entonces, qué sucede si aquí nos lanzamos a tener un pensamiento global. A México están llegando muchas empresas de fuera porque hay el mercado. Así es que localmente también hay oportunidades. El punto no es querer hacer las cosas solos sino crear asociaciones, capacitarse y poco a poco ganar la confianza para que los negocios lleguen y permanezcan”, concluyó.

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