17/03/2020 | 3 MINUTOS DE LECTURA

Coronavirus: todo con otra perspectiva, inclusive los plásticos

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El brote del coronavirus está replanteando muchos hábitos, costumbres y prácticas en todo el planeta. Incluso los plásticos, que han venido siendo objeto de señalamientos, podrían resignificar la idea errónea que algunos sectores tienen de ellos. Sus propiedades de resistencia, alta barrera y amplio uso en aplicaciones médicas destacan aún más todo su valor.

Plásticos en tiempos de coronavirus.

Mucho ha pasado y sigue sucediendo desde que la palabra ‘coronavirus’ comenzó a figurar en nuestras conversaciones. Primero con memes y chistes, y ahora con las noticias, que cada vez parecen más cercanas. Lo que se veía como una situación distante, y contenida en otras geografías, hoy es una realidad presente en nuestros países, y ante la cual debemos ser creativos para aprovechar los recursos que se tienen a disposición.

El brote del coronavirus (COVID 19), declarado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud, está cambiando nuestra mirada de la cotidianidad en muchos aspectos. A la luz de esta situación, los cruceros como referentes de lujo y placer tienen ahora una lectura diferente, así como muchas prácticas sanitarias que antes ni siquiera cuestionábamos de riesgosas. Sin embargo, donde hay crisis, también llegan las oportunidades, y en el caso de los plásticos, esta coyuntura trae varias, en cuanto a seguridad, salud, desempeño y negocios… pero atención, mucho tiene que ver con la percepción a partir de la necesidad.

Sin el ánimo de desconocer los problemas asociados a la contaminación por acumulación de desechos plásticos en el ambiente, y sobre los cuales continúa una urgencia hacia la acción, sí resulta paradójico que, ante las circunstancias actuales, la apreciación que se puede tener de un objeto o situación puede cambiar.

Los defensores de los plásticos argumentan que gran parte de la problemática que se les atribuye a estos materiales, radica en que, una vez cumplida su misión, la percepción del valor de los residuos es que son basura y no una materia prima valiosa para iniciar nuevos ciclos productivos. Así, es esta percepción de valor y de utilidad, una limitante para motivar que se extraigan los residuos de empaques de la corriente de desechos para procesos de reciclaje.

Plásticos en tiempos de coronavirus.

Por eso, me ha resultado curioso encontrar que en las últimas semanas las imágenes, asociadas con plásticos, que circulan en redes sociales por el COVID 19, no son los desechos sin dueño abandonados en el medio ambiente, sino claros ejemplos de upcycling y reutilización. Particularmente me sorprendió ver varias fotos de ciudadanos en China que usaban máscaras hechas con garrafones de PET a manera de escudo para cubrir su cara, así como la utilización de bolsas y películas plásticas como un mecanismo de protección.

Ahora bien, gracias a sus cualidades únicas para la conservación y extensión de la vida útil de alimentos, los plásticos llegan como un aporte a la situación actual. Los productos comestibles de larga vida, que son posibles gracias sus empaques con estructuras multicapa y de alta barrera, permitirán ampliar la ventana del suministro alimentario. El bajo peso que se logra gracias a los envases plásticos es una ventaja para la logística de distribución. Así mismo, los materiales poliméricos resultan hoy fundamentales para el transporte y almacenamiento seguro y limpio del agua en forma de tubería, contenedores y tanques.

En lo relativo a higiene y salud, nuevamente los plásticos están presentes. Los guantes de látex, mascarillas y contenedores para gel antibacterial, jabones y, por supuesto, medicamentos, brindan un aporte hacia la seguridad. También figuran en todo tipo de dispositivos desechables para el cuidado de los pacientes y la protección de quienes los atienden.

En la parte de negocio y economía, el coronavirus ha evidenciado las amenazas para el abastecimiento de la alta dependencia de China en temas de manufactura a escala global. La escasez que ha comenzado a presentarse en productos y refacciones plantea la conveniencia estratégica de un resurgimiento de industrias locales… algo muy necesario para mover nuestras economías cuando baje la marea.

Viejos interrogantes como la correcta disposición de desechos siguen en desarrollo, pero tal vez de esta crisis surjan oportunidades para una mayor cohesión como comunidad, un mayor entendimiento de la necesidad de aprovechar los recursos disponibles, una mayor sensibilidad por las necesidades del otro y una mayor participación de los gobiernos en todos los niveles de gestión y protección social, donde el manejo de residuos es vital.

Aún es incierto el panorama, pero estoy segura de que los que los plásticos harán parte de la solución.

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