21/05/2020 | 2 MINUTOS DE LECTURA

Hasco y Maquinados Ayala avanzan en la entrega de caretas al personal sanitario en Querétaro

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Las donaciones, que iniciaron en San Luis Potosí, llegaron en esta ocasión a Querétaro en donde fueron recibidas por el Colegio de Médicos del Estado.

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A la izquierda, Daniela Calderón, directora general de Hasco de México, hace la entrega de las caretas a  Dra. Irma Quintanilla, presidenta del Colegio de Médicos del Estado de Querétaro.

A la izquierda, Daniela Calderón, directora general de Hasco de México, hace la entrega de las caretas a  la Dra. Irma Quintanilla, presidenta del Colegio de Médicos del Estado de Querétaro.

Luego de anunciar el mes pasado una alianza para la producción de caretas de protección facial, Maquinados Industriales Ayala, fabricante de moldes de inyección y soplado (también conocida como Evolución en Moldes), y Hasco, proveedor de placas y componentes para moldes de origen alemán y con oficinas en Querétaro, continúan avanzando en la entrega de estos implementos al personal sanitario.

La entrega de esta semana se realizó a la Dra. Irma Quintanilla, presidenta del Colegio de Médicos del Estado de Querétaro.

Los líderes de esta iniciativa dieron a conocer que la fabricación se llevó a cabo en los tiempos programados, y ya fueron distribuidas varias donaciones a centros médicos de San Luis Potosí. 

“Con el molde a punto tenemos una capacidad de fabricación de 20,000 caretas por semana, suficiente para cubrir donaciones e inclusive crear una línea de comercialización. El reto más grande en la producción de las caretas está en conseguir la lámina de PET para la mica. Tuvimos que traer material desde Nuevo León”, comentó Jorge Ayala.

Ayala mencionó que, sin proponérselo, en el desarrollo del proyecto se generó también un beneficio social, pues al tener limitaciones de espacio para las líneas de ensamblaje, y con las directrices sanitarias de evitar reunir a muchas personas en un lugar, decidieron contratar estos trabajos en las casas de algunos empleados, lo que luego generó que varias familias vecinas de la planta, ubicada en San Luis Potosí, se vincularan al proyecto y comenzaran a obtener un beneficio económico.

Según Daniela Calderón, directora general de Hasco de México, es destacable de esta experiencia que los tiempos de fabricación y puesta en marcha del molde se hayan respetado como reloj.

“A pesar de la adversidad, de la dificultad para encontrar algunos materiales y a pesar de no tener una línea de producción estructurada para este producto, el proyecto salió adelante y en los volúmenes propuestos, con un beneficio a la comunidad en diferentes ámbitos: protección al personal médico con las donaciones y generación de empleo en tiempos de la contingencia”, comentó la directiva.

Según Jorge Ayala esta coyuntura y el trabajo en esta aplicación dejan grandes aprendizajes: “Los negocios deben tener una capacidad disruptiva muy ágil. Las empresas deben estar en capacidad de cambiar su modo de producción. Fue todo un reto lanzar una producción completamente nueva y lograr que se pudiera realizar con todas las características que el mercado demanda, pero vimos que tenemos la capacidad y el conocimiento necesario. Este mismo pensamiento se debe aplicar a los negocios”.

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