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Cuando el COVID-19 se convirtió en un problema a principios de 2020, Charles Bellm, gerente de Intersurgical, no tenía idea de que este nuevo virus tendría un impacto tan fuerte en su negocio. En febrero cada vez más gobiernos y hospitales contactaban a la compañía para asegurar la entrega de grandes cantidades de artículos altamente especializados para soporte respiratorio. “Podríamos haber multiplicado por veinte nuestra producción y todavía no habría sido suficiente”, recuerda Bellm.

Intersurgical ha invertido en varias máquinas de moldeo por inyección desde los inicios de la pandemia.

Intersurgical ha invertido en varias máquinas de moldeo por inyección desde los inicios de la pandemia.
Crédito: KraussMaffei.

Para afrontar esta situación la compañía aumentó su capacidad de producción. 704 nuevos empleados se sumaron a los más de 3,000 que ya tenía la empresa en todo el mundo, así como un gran número de nuevas máquinas de moldeo por inyección KraussMaffei se pusieron en funcionamiento para para la fabricación de productos necesarios para afrontar el COVID-19.

En la planta de Intersurgical en Lituania una inyectora CX 160, con plato giratorio eléctrico, produce los filtros que se integran al sistema entre un respirador y el paciente. Antes de la pandemia, dichos filtros se reemplazaban en cuidados intensivos cada 24 horas; ahora, en algunos casos, puede ser cada una o dos horas, lo que ha aumentado significativamente la demanda. También en estas instalaciones, 26 máquinas de moldeo por inyección producen la máscara de oxígeno EcoLite que se suministra a nivel mundial.

Las dos compañías trabajan juntas desde 1996 concediendo siempre la importancia a la calidad y fiabilidad de sus productos. En palabras de Charles Bellm: “En esta crisis hemos aprendido a trabajar de manera eficiente y a elegir con quién podemos hacerlo”.

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