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03/03/2017 | 2 MINUTOS DE LECTURA

Los bioplásticos continúan evolucionando en el mundo

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Vegetales, caparazón de camarón, formulaciones de almidón y fibras naturales están entre los bioplásticos emergentes.

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Mientras que el PLA continúa su acelerada expansión en un rango más amplio de aplicaciones, incluyendo artículos desechables, bienes e impresión 3D, se siguen persiguiendo de manera global trabajos en bioplásticos derivados de otras fuentes (particularmente, de la variedad compostable).

Bioplásticos de tapioca (yuca)

Un ejemplo proviene de Avani Eco, una compañía balinesa de tres años de antigüedad que trató de solucionar el problema de contaminación plástica en las costas de Bali, y la continua expansión de los vertederos que ha amenazado en convertir la isla en un “paraíso perdido”

Un punto clave para la compañía fue la producción de bolsas compostables y reciclables, hechas a partir de bioplásticos de tapioca o yuca, un tubérculo asequible encontrado en Indonesia.

La compañía actualmente produce cuatro toneladas de material por día, que es usado en bolsas plásticas, empaques para alimentos, cubiertas para camas de hospitales y ponchos para la lluvia.

El cofundador de Avani Eco, Kevin Kumala y su socio, se inspiraron en la formulación de bioplásticos hechos a partir de almidón de maíz y soya para inventar una formulación de almidón de tapioca, aceite vegetal y resinas orgánicas. El resultado fue un bioplástico 100% compostable, con la capacidad de descomponerse en un lapso de meses ya sea en tierra o en mar, o instantáneamente en agua caliente. Avani Eco ha logrado convocar aliados de la talla de Hard Rock, Ritz-Carlton, bares y otros festivales sociales.

Elastómeros basados en almidón

Mientras tanto Green Dot Bioplastics, ubicado en Kansas, ha desarrollado una línea completa de materiales compostables y biobasados bajo la marca Terratek, y continúa la expansión de su línea de productos con el desarrollo de nuevos materiales.

Entre estos desarrollos se incluye el Terratek GDH-B1, un elastómero basado en almidón, para productos como carcazas de celulares, juguetes y un modificador de impacto para PLA.  Recientemente, la compañía dio a conocer un nuevo bioplástico creado como reemplazo a las macetas plásticas tradicionales.  Según el CEO, Mark Remmert, se basa en una mezcla patentada de polímeros basados en almidón reforzado con fibras naturales, en este caso, madera o granos de maíz.

A diferencia de las macetas hechas con papel, abono, o cartón, que son absorbentes y requieren una constante hidratación de la planta debido a la evaporación, las macetas hechas con Terratek BD2114 no absorben el agua, y ayudan a retener la humedad en el suelo mientras reducen el consumo de agua en 600%. El material es fácilmente coloreable para mejorar la diferenciación del producto.

Según Remmert, al desarrollar nuevos materiales, la compañía también apuntó a competir con otros bioplásticos compostables como el PLA.  El nuevo “biocompuesto” permite la producción de macetas inyectadas con una mayor vida de anaquel, dice Remmert.  Además, la compañía puede ofrecer formulaciones personalizadas de materiales biobasados que se adaptan a una gran variedad de aplicaciones de horticultura.

En cuanto al desarrollo del quitosán, bioplástico artificial derivado del compuesto orgánico quitina extraída del caparazón de los camarones, hay varios proyectos para usarlo en la producción de bolsas de compras compostables y empaques para alimentos.

En México

Investigadores de la BUAP desarrollaron un copolímero formado por poliácido láctico (PLA), mediante la fermentación del bagazo de caña de azúcar y papa, el cual está constituido por moléculas de ácido láctico, que una vez polimerizadas presentan propiedades semejantes a las del poliestireno cristal.

Así mismo, en Puebla cinco emprendedoras están desarrollando filamentos para impresión 3D, mediante un polímero compostable a partir de cáscara de frutas y residuos orgánicos. Actualmente ya ofrecen lámina y pellets con este material.

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