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17/10/2016 | 2 MINUTOS DE LECTURA

Proponen creación de la primera biorrefinería del país

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Biodiesel, bioetanol y bioturbocina, son solo algunos biocombustibles que produciría la primera biorrefinería del país, un proyecto que impulsa la Universidad de Sinaloa con grandes expectativas económicas, ambientales y beneficios sociales.

La Facultad de Ciencias Químico Biológicas (FCQB) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) planea crear la primera biorrefinería de México para producir diversos biocombustibles y derivados, como biodiesel, bioetanol, bioturbocina, glicerina, quitina y quitosano.

En una entrevista publicada por la Agencia Informativa Conacyt, Ignacio Contreras Andrade, el investigador responsable y fundador del proyecto, informó que la biorrefinería integraría cadenas productivas de sectores como la agricultura y la acuacultura.

Inicialmente, la materia prima con que trabajará es el arbusto silvestre conocido como piñón o jatrofa (Jatropha curcas), que ha sido objeto de estudio para la obtención de biocombustible, bioetanol y bioturbosina.

Así mismo, se trabaja con cáscaras de camarón, un desecho que actualmente representa un problema de salud pública en los campos pesqueros de la entidad, y con este proyecto se lograría su comercialización.

Contreras Andrade indicó que se plantea la construcción de la primera etapa de la biorrefinería a través de recursos concursables, así como con apoyo de la empresa estadounidense Intrust Global Investments y de la Universidad de Harvard.

El proyecto involucra a familias de pescadores, habitantes del poblado La Reforma, Costa Azul y Playa Colorada en el municipio de Angostura. Su impacto sería entre seis mil y diez mil personas, de manera inicial, detalló Contreras Andrade.

El rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Juan Eulogio Guerra Liera, consideró que el proyecto representa un logro para la institución, y destacó el reconocimiento que la Universidad de Harvard le otorgó al elegirlo para impulsarlo entre más de 300 proyectos, de 122 instituciones.

Con respecto a los campos pesqueros, uno de los propósitos de la biorrefinería es industrializar cierta proteína del camarón para la creación de alimentos balanceados.

“Podremos obtener un polímero orgánico con aplicaciones en la agricultura, en la medicina, para el tratamiento de agua. En la parte de biomédica, para prótesis, al ser un polímero natural”, aseguró el investigador.

En una segunda etapa, el impacto será a favor de los ejidatarios en los campos agrícolas de Sinaloa. Su plan es que puedan formar empresa con ellos y sus tierras, y que todos tengan acciones dentro de la biorrefinería. Ello impactaría en las próximas dos generaciones.

Sobre la utilización de Jatropha curcas para los procesos de biodiesel el investigador indicó que el 60 por ciento de la biomasa se desperdicia.

“Nosotros lo utilizamos todo, desde que nace la planta, hasta la soca. Iniciaremos con biomasa de moringa para el etanol. Pensamos en los residuos: más de ocho mil toneladas de paja de maíz. Cada año, en la radio se pide no quemar la soca. Pero imagina que el siguiente periodo esa soca sea comprada, se aprovecha y ya no impactas al medio ambiente”, explicó.

Para la primera etapa, indicó Contreras Andrade, se necesitan al menos cien ingenieros químicos, bioquímicos y agentes de ventas que fueron capacitados en la UAS. Se trata de estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado, que actualmente están impactando en temas de bioenergía de la región y quienes fueron parte del desarrollo tecnológico del proyecto.

“Aunque el cultivo de Jatropha curcas no es nuevo y se considera que económicamente ya no es rentable. Nosotros decimos que sí lo es, y el modelo sería replicable para todo el país, no solamente para plantas como jatrofa y moringa, sino para cualquier cultivo”, afirmó Ignacio Contreras.

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