12/07/2019 | 1 MINUTOS DE LECTURA

UNAM desarrolla enzima para degradación de plásticos

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El método desarrollado por las investigadoras de la UNAM funciona en plásticos que tienen en su formulación química enlaces éster, como lo son el tereftalato de polietileno (PET), el ácido poliláctico (PLA), policaprolactona (PCL).

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Las investigadoras Amelia Farrés González Sarabia y Carolina Peña Montes, del Departamento de Alimentos y Biotecnología (DAyB) de la Facultad de Química de la UNAM, han desarrollado un nuevo método capaz de degradar el plástico en un plazo de semanas.

“Trabajamos con la degradación de los residuos plásticos aplicando tecnología amigable al medio ambiente, es decir, contribuyendo con la Economía Circular, regresando a la naturaleza las moléculas que conforman los productos plásticos para que puedan ser reutilizados”, destacó Farrés González en una entrevista para la página web de la UNAM.

Las investigadoras lograron aislar los genes del hongo Aspergillus nidulans (que con frecuencia se encuentra en suelos y frutas, es un microorganismo fitopatógeno), que sirven para “producir” la enzima cutinasa, para penetrar la cutícula de las plantas e infectarlas.

Estos genes después de aislarlos los introdujeron en la levadura Pichia pastoris (organismo muy utilizado para producir proteínas recombinantes) con la finalidad de producir cutinasa en mayores cantidades y probar su actividad en la degradación de plásticos.

Farrés González expresó que las enzimas hacen reacciones químicas a temperatura ambiente, incluso en condiciones más “suaves” que otros métodos de tratamiento del plástico, como el térmico o el químico, por lo que este proceso no es contaminante, es económico y sustentable.

El método solo funciona en plásticos que tienen en su formulación química enlaces éster, como lo son el tereftalato de polietileno (PET), el ácido poliláctico (PLA), policaprolactona (PCL).

Para ello, los plásticos primero tienen que ser tratados térmica, químicamente o por molienda.  Después, en un medio acuoso, se pone en contacto con la enzima que rompe los enlaces éster del polímero.

Finalmente, se aplica un proceso de precipitación química y extracción líquido-líquido para recuperar únicamente los monómeros. Estos monómeros pueden volver a ser utilizados para fabricar plástico, pero a diferencia del reciclaje normal donde la estructura está ‘dañada’, este método no presenta límites para su reutilización.

“Solo se ha probado a pequeña escala, para escalar a nivel industrial se tendrían que considerar otros factores”, apuntó la académica universitaria.

 

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